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12.7.10

Hilo negro: aviso

Hoy fui al doctor, la muchacha está a) sana y feliz en la panza, b) sin ningún signo de querer salir, y c) muy grandota. Se decidió que tiene que salir pronto, así que mañana vamos a que me induzcan, y si no se deja, pues la sacan con zipper. ¡Deseénos suerte!, y no se impacienten por noticias, no hay red en la clínica.

7.7.10

Hilo negro: esperando a la abuela

Los monitoreos médicos parecen indicar que la muchacha sí va a esperar a su abuela (que llega en tres días), pero ya ven como son estas creaturas, uno nunca sabe. Ojalá sí lo haga.

Mientras, les puedo platicar que por fin pude visitar a mi dermatóloga de confianza y me dio un remedio que sin ser mágico, sí me ha hecho sentir un poco mejor. La parte mala, es que es blanco, como pintura diluida, así que en general parezco pared a medio arreglar, o un guerrero zulu (con poco chiste). Estoy horrorizada con los días por venir, ya que el servicio meteorológico esta anunciando temperaturas de 36 grados. Viviré permanentemente pegada a mi ventilador y a mi botella de agua (y a mi regadera, me imagino).

Ayer completé por fin mi lista de pendientes académicos al reenviar el segundo de los artículos que tenía pendientes (el largo). Para aumentar los bríos, el día anterior recibí la noticia de que el otro artículo (el corto) había sido aceptado. Dependiendo de qué diga el árbitro para el artículo largo, éste puede acabar siendo un año muy productivo: dos artículos y una niña.

Con respecto al mundial, tengo sentimientos encontrados. Emocionalmente querría que España estuviera en la final, pero es un hecho que no han mostrado la calidad de juego que han mostrado los alemanes. Por otra parte, es imposible no contagiarse con el entusiasmo local por ver a su equipo jugar tan bien. Si se la llevan, se la merecen. De manera independiente, voy en segundo lugar de la quiniela. Mis posibilidades de ganarla son pocas, pero las de llevarme segundo lugar son menos malas (es el 20% del premio). Parece que la maldición del organizador es imposible de romper, pero al menos me alegra estar en un lugar decoroso hacia el final del torneo.

No me animo a enseñarles una foto en versión guerrero zulu, así que los dejo con el link a una maravillosa foto que mi marido acaba de poner en su blog.

4.7.10

Hilo negro: ballena encallada II

Aca continuando con el reporte doméstico mientras entramos oficialmente a la semana 40 de gestación. La gripe ha sido vencida exitosamente, aunque ahora el enemigo es un sarpullido, que al parecer es muy común en éste estado y cuando hace mucho calor (como es el caso). Fui al un doctor con mucho esfuerzo, ya que los dermatólogos de mi vecindario armaron un complot en mi contra esta semana, y me recetó una pomada que me ha hecho lo que el viento a Juarez. Ha sido de más utilidad un ventilador que se agenció mi marido y que nos ha permitido dormir a pesar del ataque térmico.

Fuera de eso, me la he pasado casi todo el tiempo estacionada en mi sillón, leyendo mi libro sobre como tratar bebés y cualquier otra cantidad de lecturas atrasadas. También he estado viendo programas de televisión variados, y por supuesto cuanto partido del mundial se me cruza por enfrente. Me asombra que me ha tocado compartir éste campeonato con dos hombres a los que el futbol o les importa poco o directamente lo aborrecen... que desperdicio.

En las noticias felices, hemos estado comiendo taaan rico. Por un lado Julio vino a llenarnos de ideas refrescantes, pero por otro lado vino a darle inspiración a Niv para hacer cosas que rara vez se le antoja hacer, como pizzas caseras o crepas. Yo me dejo apapachar. Y claramente estamos comiendo más saludable que antes, porque en las últimas semanas practicamente no he aumentado de peso (mientras que Clotilde sí lo ha hecho consistentemente).

Por cierto, para relajarlos a todos, les aviso que Clotilde ya tiene nombre real. Una vez que nazca, lo oiga y no haga cara de fuchi, lo compartiremos con ustedes.

Claro ejemplo de ballena varada acalorada (en película fotográfica, por cierto)

26.6.10

Hilo negro: ballena encallada

Pues sí, a todos nos llega la hora. Oficialmente hace cuatro semanas que estoy en permiso de maternidad, pero en realidad no había dejado de ir al instituto dos o tres días por semana. Ya tenía tomada la decisión de que el jueves iba a ser mi último día ahi, y ¡zaz!, el cuerpo me puso el alto antes. Dormí muy mal, razón por la cual estaba muy cansada, y hacia la tarde me empezó a doler la garganta. Después de cuidarme minuciosamente durante 38 semanas (en varios paises y circunstancias) me tenía que dar catarro justo cuando planeaba llevármela leve... ni modo. Estoy oficialmente en estado de ballena encallada.

Lo bueno es que hasta antes de eso, la verdad le alcancé a sacar jugo a los pocos días veraniegos que hemos tenido. Fui a museos, a cenar con amigos, a un concierto, a ver partidos y demás. No me puedo quejar. También recibí la agradable (aunque breve) visita de mi querida Pamela con sus dos retoños. Vimos aqui el juego Mexico-Uruguay... menos mal que Emil está suficientemente chico como para no tomarse las derrotas a pecho.

Es un hecho que desde hace más de una semana traigo la panza baja. Por lo que he leido, eso puede significar cualquier cosa, que entre en trabajo de parto mañana o dentro de tres semanas. Fuera de eso no he tenido ningun otro de esos síntomas que podrían indicar que ya viene la muchacha, pero una vez más, eso no significa nada porque hay los que se avientan como el borras sin decir agua va. La esperanza es que la niña aguante a que su abuelita Martha pise suelo Europeo, y si no ya de perdis que espere a que su tío Julio vuelva de Berlín y su mamá salga de la gripa. Veremos.

Ah. Hace algunas semanas que mi amoroso y creativo marido me ha estado llamado con cariño "hipopótamo". Descubrimos que en un espacio de juegos para niños de aqui cerca hay unos enormes hipopótamos de piedra, así que no podía dejar de tomarme la foto con mis congéneres.

Ya no me acuerdo cuando fue la última vez que pasé varios días seguidos sin salir de mi casa. La verdad no me molesta, salvo porque el clima está esplendoroso estos días. Ley de Murphy.

Puede ser la última de la serie del metro (con panza, al menos)
Con Martin y la paisaniza en el juego contra Francia
Pamela y su descendencia, yo y la mía
Hipopótamos

13.6.10

Hilo negro:¡ llegó el tío!

Recien entrado el último mes de éste proceso, llegaron los refuerzos. Mi querido hermanito aterrizó en tierras bávaras hace unos días, y me ha estado apapachando desde entonces. Llegó justo en el momento en que realmente empecé a sentir el rigor del último mes.

En general requiero más descanso, pero de calle lo más importante es mantener los pies en alto. Media hora de caminar o incluso estar sentada con los pies en el piso me garantizan unos tobillos de Botero impresionantes. La ola de calor que tuvimos la semana pasada tampoco ayudó al asunto, nunca había sufrido tanto a 32 grados de temperatura. Esto no quiere decir que ya me haya instalado en estado de ballena encallada (aunque a veces no me faltan ganas), no he dejado de salir ningún día. En el lado bueno de las cosas, sigo durmiendo noches completas.

El tío de la muchacha y yo nos fuimos a ver el partido inaugural del mundial a uno de los (dos) restaurantes mexicanos de acá. Había harto paisano con la verde puesta, y en particular había una mesa llena de mujeres que traían toda clase de triques para hacer ruido, incluyendo una de esas infernales cornetas de plástico. Aparte del gol de Sudáfrica, lo más desconcertante fue que el dueño decidió celebrar el gol de Rafa Márquez con ¡Luis Miguel!. Ya hice reservación para el siguiente partido en el otro restaurant mexicano, con suerte el soundtrack está mejor.

Y bueno, es un total placer tener aca a mi hermano que se ha rifado haciendo desayuno, comida, cena, compras y actividades domésticas varias. Poco a poco le he ido enseñando los modos locales, sobre todo para que el se vuelva más movible en lo que yo me vuelvo menos movil. A ver que tan pronto se aclimata a estas tierras.

De camino al partido
Así se ven dos porristas en una
Primer encuentro con la weissbier
Paseando

31.5.10

Hilo negro: preparaciones

Creo que el embarazo es una de esas etapas en las que uno se siente más conectado con el lado animal. Más alla de consideraciones prácticas, sí hay una necesidad instintiva de acomodar cosas y tenerlas listas para la llegada de la creatura. Estamos anidando.

Hace una semana y pico fuimos a un curso pre-natal, que tuvo que ser intensivo en dos días porque era la única manera de que Niv estuviera conmigo todo el tiempo. Los participantes éramos seis parejas, tres campechaneadas, tres alemanas. Todos hablaban mucho mejor alemán que yo, pero me defendí de manera decorosa. La parte útil de la información fue en la que explican con detalle la fisiología del parto, utilizando un bebe de plástico y un modelo de cadera. Está bueno saber qué hormonas hacen qué cosa. También útil fue aprender técnicas de respiración y de apoyo del marido a la hora de las contracciones. Por supuesto, todo el conocimiento fue entregado por una señora entrada en años, que hablaba muy pausado y que repetía las cosas varias veces (para mi fortuna). A Niv lo puso de muy mal humor el tono pachuli de la mujer, pero creo que su tolerancia para los estilos "alternativos" es muy baja. En todo caso, yo salí con ánimos de intentar evitar usar la anestesia raquidea, pero como no soy fundamentalista, estoy totalmente dispuesta a aceptar mi cobardía y usarla si así lo indicaran las circunstancias. Mi doctor me dice que el 85% de las pacientes la usan, así que no veo pecado en entrar a ese grupo si lo siento necesario.

Hace unos días fuimos a una tiendota de cosas de bebé que está a unos 40 minutos de Munich. Fue un poco maratónico, pero muy productivo. Niv hizo un gran acopio de paciencia para seguirme el paso y ayudarme a decidir varias cosas. Nos armamos de mamilas y productos periféricos, incluido el walkie talkie, hartos productos de avent. La compra estrella fue la carreola de nuestros sueños. La encontramos en oferta y dado que ya le teniamos echado el ojo, no dudamos ni un segundo en adquirirla. Resulta que no cabe en nuestro elevador por medio centímetro... lo cual me amarga un poco la existencia, pero sabemos que nos vamos a mudar de éste departamento en unos meses, así que prefiero aguantarme la molestia que sacrificar a un producto que me hace tan feliz. Sumando un par de compras en la red, creo que ya estamos casi listos para la llegada de nuestra infanta.

Por último, ayer hicimos varios movimientos en la casa para reacomodar o deshacernos de cosas y hacerle espacio a los nuevos productos. Una de las enormes ventajas de vivir en una caja de zapatos es que uno está obligado a mantener una mente práctica y minimalista, adquiriendo sólo lo estrictamente necesario y en la versión más sencilla posible. La opción más sencilla no es siempre la más barata, pero alguna ventaja tenía que tener ser padres a esta avanzada edad y teniendo dos trabajos.

Mi madre pidió esta foto
Medio metro de Bratwurst (no me la acabé, por cierto)

20.5.10

Baby shower

Han de saber que eso del baby shower es un concepto más o menos exótico por estas tierras. Hasta donde sé, sólo algunos extranjeros lo practican. En mi caso, se tomó la decisión de hacerlo sólamente con participantes femeninas por razones prácticas, y porque Niv no iba a estar en Munich en la fecha elegida. Yo no tuve que hacer nada mas que darle a las organziadoras una lista de invitadas, así como chismearles qué clase de cosas ya tenía y que otras me gustaban. Para ilustrar el punto, no había ninguna alemana, y conté representantes de 10 paises distintos.

Tengo la enorme suerte de tener varias amigas que son entusiastas cocineras y/o reposteras, así que la comida y los postres estuvieron buenisssimos. Hasta Clotilde brincó de gusto a la hora de la comida. Aparte de eso, las organziadoras hicieron un excelente trabajo de acopio de ideas y divisas, así que todos los regalos fueron colectivos. Me sentaron sola en un cuarto, mientras todas marchaban trayendo paquetes variados a mis pies, muy simpático. Los regalos fueron desde un surtido rico de pañales, toallitas humedas, cremas y jabones, toallitas de algodón y similares, un colchón para cambiar pañales, hasta un sofisticado baby-gym muy portable. Mi regalo favorito fue un kit-maletín fabuloso con la bomba de leche de AVENT en versión manual y eléctrica, con un montón de accesorios utilísimos. Tengo que hacer mención particular al esfuerzo que le pusieron para que NADA de los regalos fuera rosa, son un encanto.

El último regalo sirvió para una parte importantísima de la tradición. Nos dieron un muy bonito cuaderno con textos que escribió cada una de ellas y con la intención de que lo usemos como bitácora para poner lo que se nos ocurra y antoje sobre la vida de nuestra pequeña. Lo primero que quedó registrado fue la tradicional apuesta de nacimiento sobre la fecha, el peso y la talla. Primero escribirmos los datos míos y de Niv al nacer (segun reporta la nebulosa memoria de nuestras respectivas madres) y luego las adivinanzas de cada quien. Si alguien quiere participar, sabiendo que el premio es el sólo honor de haber adivinado, no duden en mandarme un e-mail, y los apunto con todo gusto.

Desde aca les mando miles de agradecimientos a las participantes, con particular énfasis en la anfitriona, que amablemente puso la casa, y las organizadoras, que hicieron un gran trabajo. Nos hicieron muy feliz a mi y a mi pasajera. ¡Gracias!

Parte de la fabulosa comida
Las festejadas
Con algunas de las participantes
Mi regalo favorito
La bella Carina se presenta con Clotilde
Casi todas (una ya se había ido)
Las amables organizadoras
Buen ángulo
La amable anfitriona
En la chorcha

16.5.10

Hilo negro: alien y visitas

Hace aproximadamente una semana, empecé a notar que los bultitos movedizos en mi barriga se hacían realmente visibles. Codos, rodillas y supongo que el trasero también, hacen de repente colinas movedizas en mi panza, y cuando la actividad está al máximo parece que tengo algo hirviendo en medio cuerpo. Ya me estoy acostumbrando y ahora me divierto mucho viendo el show, pero al principio la verdad sí era impresionante ver cómo se movia la alienita. Eso sí, sus modos siguen siendo pudorosos, porque los super shows los monta sólamente en la casa o en mi oficina cuando estoy sola, en cuanto se aparece alguién, pasa a un estilo mucho más calmado. Yo espero que cuando su papá vuelva de viaje no se le pueda esconder.

En el departamento de los achaques, me ha dado por decirle a la gente (particularmente a mujeres de mi edad que un día de estos podrían entrarle a la misma actividad) que aunque hay una gran variedad de maneras de estar incómoda durante el embarazo, ninguna es igual todo el tiempo, cambian en cuestión de una o dos semanas. Los dolores de espalda cambian de lugar y los cambios de posición para sobrellevarlos también son distintos. La incomodidad a la hora de dormir no es siempre la misma y también cambia de horario en la noche. Considerando la gigante panza que me cargo a estas alturas, siento que me veo como que debería estar más incómoda de lo que estoy. Y bueno, mi movilidad sí ha ido decreciendo, me canso más rápido y necesito más ayuda que antes con ciertas actividades físicas (tengo que arrastrar a Niv al super a últimas fechas). En suma, me sigo sintiendo afortunada por que con todo y todo, creo que me ha ido bien en la feria.

Por último, les platico de la visita que tuvimos el fin de semana pasado. Mi querido amigo Mauricio decidió venir a conocer la panza después de un congreso en Austria. El pobre no sabía que el volcán copy-paste (nadie, nadie se sabe el nombre) le iba a alargar la estancia un par de días, pero al menos eso nos sirvió para continuar la chorcha un rato más. Tuvo suerte de estar aqui antes de que el clima volviera a modo glaciar, así que pudimos pasear un poco por la ciudad y algún museo. En particular, nos dimos un buen tour gastronómico por Schwabing (nuestra parte de la ciudad). Lo acabé convenciendo de la maravilla que son los Butterbrezen. Fue un absoluto placer tenerlo por aca.

Estatua africana y yo
Con el papá de la alienita
En la vieja pinacoteca (por primera vez usé el elevador de subida)
En el parque floreado con Mauricio

1.5.10

Hilo negro: los otros

No creo que sea una lista completa, pero he estado colecionando mentalmente los comentarios "curiosos" que la gente me ha hecho a raiz de la panza. Creo que la colección se debe en buena medida a que estoy rodeada de astrónomos que tienden a tener capacidades sociales "peculiares", por decirlo de alguna manera. Les platico los ejemplos antes de que se me olviden

1) Colega femenina, que me vé todos los días, me dice (yo bien entrada en el quinto mes de gestación, ya con una notoria panza desde hace rato pues) "¿Vas a tener un bebé?, ¡no sabía!"... lo que es no fijarse en los detalles.

2) Colega masculino me pregunta hace poco "Y ¿has sentido algún cambio físico durante el embarazo?". En su defensa he de aclarar que en realidad no hizo la pregunta que quería hacer, le faltó agregar "en periodos de tiempo cortos", pero así como la hizo, provocó las carcajadas de los demás.

3) Colega femenina pregunta "¿y cuánto te falta?", cuando le digo que dos meses y medio lanza un "¡yo pensé que estabas a punto!"... digo, que les cuesta hacer directamente el comentario de "que barbaridad, estás gordísima".

4) Colega masculino me ve (es de los que no me topo todo el tiempo) y me dice "uy, te ves como que debes estar incomodísima"... ¿qué le contestas?.

Los que siguen provienen de casos en los que el inglés no es la primera lengua, así que bien puede ser un problema de traduccion, pero igual me dejaron algo confundida

5) Colega femenina (nada cercana a mi socialmente) me pregunta "¿y para cuándo?", le contesto y entonces suelta "so, are you happy?"... ¿qué pedo?, si fuera alguno de esos casos de embarazadas infelices, seguro que a ella no le cuento.

6) Colega femenina me pregunta "¿cómo te sientes?", cuando digo que bien, me suelta "you look funny"... puede ser que en su idioma natal esa expresión se traduzca como gracioso o algo así, pero yo sentí que me dijo rara.

Una vez más confirmo que sería una excelente idea dar un taller titulado "interacciones sociales básicas" para científicos. Ahora yo me podría en cargar del módulo "mujeres embarazadas: evite las siguientes expresiones".

Una más en el metro
La panza y yo dando una plática a los colegas
Me encantó la perspectiva

15.4.10

Hilo negro: músculos, ligamentos y hormonas

No todos los clichés del embarazo son ciertos, pero en mi caso hay algunos que han funcionado perfectamente. El primero es que el segundo trimestre en efecto es la "época dorada", se te empieza a notar la panza, todo mundo te felicita, recuperas energía, eres todavía bastante ágil y móvil. El segundo cliché cierto para mí es que recién entrada al tercer trimestre, la cosa cambia. La espalda empieza a doler más seguido y en más lugares, varios músculos y ligamentos se sacan de onda a la menor provocación, cuesta más trabajo subier escaleras, camina uno más lento, adiós a las comidas grandes.

Otros síntomas que ya llevan presentes un rato, pero que han empeorado con el tiempo son el cerebro disfuncional y los dedos de mantequilla. Ya decidí bautizar los lunes como "los lunes del olvido", casi sin falta ese día llego a la oficina para descubrir que no traigo la llave, o el cable de la compu, o mi cartera, o mi bocadillo de la tarde (muy importante). Se me olvida mandar mails, imprimir cosas, avisarle cosas simples a colegas, y me cuesta mucho más trabajo que antes mantenerme concentrada en lo mismo más de veinte minutos seguidos. Es desafortunado que justo cuando uno menos debería agacharse, es cuando uno más tira cosas al suelo. Se me caen las llaves, las plumas, papelitos, utensilios de cocina (cosa de cuidado), los calcetines que de por sí me cuesta trabajo ponerme... en fin. Es cuestión de resignarse y aprender a no manejar objetos delicados.

En el lado agradable de las cosas, la muchacha se ha asentado a horarios más o menos regulares para moverse y es claro que el espacio en la panza es reducido. Los moviemientos son menos como "patadas" y más como bultitos moviendose. De vez en cuando pega una especie de brincos con todo el cuerpo en los que siento que la panza entera se expande. Todavía no alcanzo a distinguir cláramente ataques de hipo, pero ya los he sospechado un par de veces. Y bueno, el horario nocturno, finamente calculado para cuando su papá ya está profundamente dormido, es cuando se deschonga por completo y sigue practicando mambo sin falta. A veces me despierto a media noche por sed o por dolor de espalda y noto que la actividad en la panza está a todo vapor, pero todavía no me impide volver a dormirme. Hace dos noches empecé a usar una almohada extra entre als piernas y debo decir que sí ayuda bastante a evitar ciertos dolores de cadera. Me asombra que Niv pueda dormir con tantos bultos extra a su lado.

Adiooos pies
Regalo de Clau
Fue un hit en el instituto

27.3.10

Hilo negro: nombres y más

Primero que nada, he de decir que NO HEMOS ESCOGIDO NOMBRE para nuestra retoña. Segundo, he de decir que entiendo muy bien que es natural que la gente pregunte si ya escogimos nombre, no los culpo. El problema es que cuando se juntan los dos hechos anteriores con la cantidad de gente diferente con la que hablo, el resultado es que varias veces a la semana tengo que pasar por la conversación relacionada con los nombres, y ya no puedo más, ya estoy harta. El consejo familiar formado por Niv y por mi ha decidido de manera oficial que la primera persona en saber el nombre de nuestra hija va a ser nuestra hija y así todo más fácil. Pueden preguntar todo lo que quieran, no vamos a decir el nombre (cuando decidamos cuál es). De manera solemne prometo que no va a llegar el día del nacimiento sin una decisión, así que no se preocupen, y para tranquilizarlos, les aseguro que no andamos taaan perdidos.

Pasando a otros temas, ha sido un gozo enorme vivir los primeros días con clima primaveral en estas tierras. No les puedo acabar de explicar el nivel de felicidad que me provoca no tener que usar mallas gruesas (la mayoría no de maternidad) debajo de los pantalones. Descubrí con alegría que varios de mis vestidos normales tiene cancha para la panza, así que he estado usando vestidos últimamente. El lado bueno es que es un look refrescante después de un largo invierno, el lado curioso es que los vestidos me hacen ver mucho más embarazada que los pantalones, así que mucha gente ha puesto cara de sorpresa, como si la panza me hubiera crecido súbitamente. Cabe aclarar que en efecto traigo una gran panza, si sigo a éste paso voy a ser una ballena en poco tiempo, pero aún así creo que los vestidos acentúan bastante el efecto.

Ayer fuimos al doctor a checar a las muchachas (ella y yo). Ella estuvo inusualmente calmada, con las manos en la cara como diciendo "déjenme en paz". Durante el ultrasonido, me sorprendió ver que estaba moviendo bastante las piernas y sin embargo yo no sentía nada. Me llevó a preguntarme, qué nivel de patadas o manazos tendrá que dar cuando siento cláramente el "golpe" en algún lugar específico y cuando hasta Niv lo siente. En todo caso, siento que poco a poco se va asentando en rutinas de movimiento más o menos reconocibles, como las ahora tradicionales "noches de disco" y "mañanas de box".

Otra novedad es que recién recibí mi flamante DVD de yoga para embarazadas. Opté por la via casera-solitaria porque en esta ciudad hay uan especie de complot que supone que las mujeres embarazadas no tienen oficio ni beneficio y que siempre pueden ir a clases los miércoles a las 3:00, y pus no, las que tenemos chamba no podemos. Mi DVD tiene tres señoras, una para cada trimestre con unas mallitas de diferente color, cosa que hace muy fácil seguir los ejercicios. Apenas llevo un par de sesiones y puedo sentir a mi espalda gritando "¡gracias!. ¡¡al fin!!", eso sin contar el hecho de que llevo un par de noches durmiendo como angelito y despértándome a buena hora. Lástima que me tardé en tomar esta decisión, me hubiera ahorrado algunas molestias desde hace un par de meses.

Usando la recién renovada estación de U-bahn
Panza en vestido

16.3.10

Hilo negro: patadas

Es complicado esto de las patadas, y por patadas entiéndase movimientos fetales perceptibles.

Primero está el asunto de si en efecto son patadas, o si se trata de intestinos (u otro órgano) hiperactivos. Eventualmente uno se hace a la idea de que esas extrañas sensaciones deben provenir de la pequeña inquilina. En mi caso me quedó claro por ahi de la semana 20, pero he leido que varía mucho de caso en caso. Luego está el asunto de convencer al papá de que uno no está alucinando, porque él todavía no siente nada, y entonces se siente un poco desplazado del proceso. Más tarde llega el mágico momento en que por primera vez pega un patadón tal que hasta el papá lo siente. Ese día Niv anduvo con una sonrisa que no se le caía.

Total que la pequeña llevaba ya casi dos semanas dando vigorosas patadas y de pronto éste domigo decidió tomarse vacaciones. No dijo ni pío en casi todo el día, y yo que quería presumírsela a los abuelos. Fuimos con ellos a la ópera y ahi apenas dio un par de patadas discretas. Ya estaba yo a punto de declarame preocupada hacia la noche, pero cuando me fui a acostar la infeliz inauguró la hora del mambo. Ayer aplicó la misma, casi no moverse en todo el día y hacer tablas gimnásticas toda la noche. Y lo peor es que le mete enjundia justo cuando su papá se va a dormir, así que ni siquiera puede sentirla. Espero que esto no sea una indicación de que tiene el mismo espiritú contreras que su progenitor.

Por ahora no me impide dormir, pero es posible que en el futuro ese no sea el caso. Lo asombroso es lo rápido que me acostumbré a sentirla y lo intranquila que me siento cuando no da señales por un tiempo prolongado. Estos cocteles de hormonas la ponen a una muy sensible.

4.3.10

Más hilo negro

Estoy esperando ansiosamente el fin del invierno, primero porque ya me cansé de que siga haciendo frío, pero sobre todo porque las mallas que uso bajo los pantalones cada vez tienen menos de donde agarrarse debido a la protuberancia que tengo en medio del cuerpo. Ando caminando todo el tiempo con la molesta sensación de que se me caen los pantalones. Nunca me había quedado tan clara la gran importancia de la cintura.

Hace unos días fuimos a una sesión de información a la clínica que nos gusta. Ahi atiende mi doctor, está cerca de la casa y está junto al parque, así que tiene un paisaje muy agradable... y Niv en particular apunta que hay un Biergarten a unos pasos, pero tengo la impresión de que eso sucede en todos los hospitales de Bavaria. La sesión nos informó sobre varios aspectos relevantes del proceso y sirvió para hacerme sentir que todos estos años de clases de alemán han servido para algo, entendí casi todo, hasta los chistes. Me llamó la atención que la mayoría de las parejas eran de nuestra edad para arriba, y que sin excepción, las que eran más jóvenes se veían como casos en los que un par de mocosos metieron la pata y están jugando a la casita. No recuerdo un sólo caso de gente que se viera como yo hace cinco años, digamos. Me gustó en particular que la clínica parece servir a un amplio rango de estilos de maternidad desde pachuli a librito. Niv hizo un berrinche cósmico porque todas las transparencias que presentaron tenían un error ortográfico/gramatical en una palabra clave para una institución como esa: los bebés. Asombrosa metida de pata.

Antier fuimos a la visita de rutina con el doctor. Todo resultó estar en perfecto orden, menos mi peso. Después de llevar buen ritmo, parece ser que éste mes me traicionaron los yogures (que en efecto tienen un alto contenido calórico por el azucar). Voy a tener que hacer ajustes dietéticos para emparejarme con las órdenes médicas. Nuestra pequeña dió muy buen show, primero chupándose el dedo, y después abriendo la boca enorme. No sabemos si fue bostezo o un gran trago de líquido amniótico. Sé que es más que obvio decirlo, pero me embelesa verla moviéndose y haciendo casi cualquier cosa.

8.2.10

Crónicas del hilo negro

Hace unos años recuerdo haber leido una entrevista con Gwyneth Paltrow (que siempre me ha caido bastante mal) en la que describía sus experiencias como madre primeriza. Me molestó el tono con el que explicaba como una cosa extraordinaria las cosas que le pasan a todas las madres, que hasta las que no lo son sabrían. Ahora, cada vez que me descubro pensando o sintiendo las cosas que otra gente ha descrito durante un embarazo, no dejo de pensar en esa entrevista cuando trato de platicarle a los demás sobre mis asuntos. Por lo tanto, quiero dejar claro desde ahora que sé muy bien que muchas de las cosas que voy a contar suenan a descubrir el hilo negro. No son descubrimientos, son mi versión específica de la experiencia y como este es mi blog, pues aqui quedan bien. Avisados quedan.

Me causa gracia como las mañas o los vicios de uno quedan en evidencia total en estas circunstancias. Yo siempre he sido una junkie de la información, así que ahora me la paso metida en sitios de red y libros leyendo sobre síntomas y estadísticas variadas. Mis razonamientos van muy de acuerdo con mi profesión. Si la probabilidad de tener compliaciones por un examen es 0.05% y la probabilidad de presentar el problema que el examen puede detectar es del 3%, me queda clarísimo que hay que hacerse el examen... y sin embargo es optativo. El examen implica que te claven una agujota en la barriga y saquen líquido, cosa que produce algo de ansiedad, pero el saber que lo estás haciendo por saber si tu retoñito está saludable, pues ayuda. Al final el doctor me felicitó por mi valentía, aguanté como las buenas.

La otra cosa digna de mención es el hambre de lobo que traigo en estos días. Dicen que "al cuerpo lo que pida", pero si yo le hiciera caso a mi cuerpo, estaría hecha un elefante a estas alturas. Por ahora llevo una ganacia de peso adecuada y discreta, que requiere verse hábil con las "comidas" extras que uno tiene que hacer entre comidas formales. Por ahora he sobrevivido con mucho yogurt, frutas (frescas y secas), cereales y unos panecitos secos italianos bastante buenos. Ya que el hambre se ponga más seria, tendré que encontrar cosas mas sustanciosas. Es difícil evitar caer en el comprar un pan de pasada todo el tiempo (me lo permito de vez en cuando), sobre todo porque acá hay varias opciones riquísimas de panecillos portables, tando dulces como salados (Butterbreze, mmh).