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27.11.12

Robert Plant: Auditorio Nacional

A menos que algo raro pase, mi último concierto del año fue para ver a una leyenda. El señor Robert Plant nos hizo una visita junto a sus Sensational Space Shifters. Por supuesto fui con la persona más adecuada para éste show, la que me enseñó la existencia del Sr Plant en primer lugar: mi madrecita.

Llegamos patinando a pesar de haber salido con mucha anticipación. El tráfico de Reforma es de otro nivel.

El ensamble de los space shifters tiene una combinación fabulosa de sonidos étnicos de varios sabores, con algún tipo de jazz, con algo de electrónica, y que si se les da la gana, hasta suenan pesados. La manera en la que se decidió hilar el concierto con canciones de Plant y canciones de Zeppelin de vez en cuando funciona perfectamente. Lo mejor del asunto es que las versiones de Zeppelin son verdaderos covers inventivos, la voz es la misma, pero toda la envoltura es distinta, y suena muuuuy bien. Lo segundo mejor del asunto es que Plant vende en linea los conciertos enteritos, todos y cada uno de los que hay en la gira. por supuesto que yo ya me agencié el mío. No comprendo por qué más bandas no hacen eso (Pearl Jam es la única otra que se me ocurre).

El hombre mencionó varias veces estar muy cansado. Entré que ya está algo ruco y que la altitud de la ciudad no es despreciable, se entiende. Fuera de eso, se puede decir que suena fantástico. La verdad oyéndolo así por dos horas, queda muy claro que no quiera reunirse con su vieja banda. Está haciendo música muy disfrutable, con sonidos harto más variados que los de antaño y se nota que lo disfruta.

Fue una magnífica manera de cerrar el año de música en vivo. Un deleite que disfruté de manera particular con la compañía de la persona perfecta.

El poster estilo nostálgico
Ruco pero que bien suena
Un space shifter que tambieen es un pedazo de Massive Attack y Portishead

20.7.12

Optimus Alive 2012: Algés, Lisboa.


Gracias a mi querida amiga Audra, recibí una invitación medio de último momento a acompañarla al festival Optimus Alive, en las afueras de Lisboa. Como es organizadísima, encontró un hotel muy fresa y suficientemente cerca del festival, así que pudimos caminar de ida y vuelta todos los días. Aquí les va la reseña por días

Día 1

Llegamos temprano para ubicarnos, vimos un par de bandas medio desconocidas y decidimos volver al hotel a procurarnos chamarras y dejar cosas innecesarias. De regreso yo me aposté en el escenario principal para ver a los ultra esperados Stone Roses. Para beneplácito del público, abrieron con I wanna be adored, pero en cuento nos despabilamos un poco y tocaron la siguiente canción, empezó a quedar claro que la mayoría d ela banda está en buena forma, pero no Ian Brown. Todas las canciones sonaron fuera de tono, así que pronto el asunto se convirtió meas en una tortura que cualquier otra cosa. Me pregunto si fue una noche particularmente mala o si así ha cantado desde que regresaron a los escenarios. Gran desilusión.

Después de la desilusión, fuimos a limpiarnos el paladar con una banda local, llamados Buraka son sistema. La gente estaba enloquecida con ellos, se ve que son idolazos. Para mi sonaban a hip-hop/batucada/ponchis, y tenían a la chamaquiza brincando y cantando con todas sus canciones. No entiendo por qué los pusieron en el escenario chico, estaba totalmente desbordado. Me hubiera encantado quedarme a oir a Zola Jesus y un poco de Justice, pero entre el viaje y demás, el cuerpo ya no daba.

Día 2

Opté por descansar un poco después del paseo y llegar directamente a ver a Tricky. Me fui antes para ver si habia algún sustituto para Florence & The Machine (que se canceló por motivos de salud). Cual va siendo mi sorpresa cuando me entero de que Morcheeba es el premio de consolacón. Nada mal. Pasé buena parte del set tratando de conseguir una cerveza, pero cerca del escenario. Ella tan encantadora como siempre. De ahí corrí a ver a Tricky, que también quedó chico para el escenario secundario. Estaba atascado así que apenas pude entrar a verlo "directamente" un par de canciones. El tipo es una escultura. Se apoya más de lo que yo quisiera en su cantante femenina, pero suena muy bien de todas maneras.

Corrí al escenario principal para poder agarrar buen lugar y disfrutar a The Cure. Como algunos ya saben, la vez pasada que los vi el sonido realmente quedó a deber. Yo me hubiera conformado con una hora y medio con sonido decente, pero los fabulosos ruquitos decidieron aventarse ¡tres horas!. El setlist fue otra vez de encueño, y ahora sí los disfrute nota por nota. De las cuatro canciones que más me gustan de ellos, tocaron tres. Dado que casi todas son raras a estas alturas, casi muero de emoción. Una vez más no tocaron Fascination Street, y ahora sí tenían tecladista, no entiendo qué tienen contra esa gran canción. Eso sí, tocaron la mitad de Disintegration. Me llamó la atención que deben haber utilizado cantidades industriales de hielo seco. The Cure no pueden tocar sin estar embebidos en mucho humo, y con el ventarrón que hacía, el humo dejaba el escenario en enormes nubes todo el tiempo. Cuando se fueron la primera vez, aproveché para cambiarme de lugar. Por ahí del segundo encore reencontré a Audra que se había separado un rato antes. Bailamos y cantamos como locas, y cuando se acabó el set nos salimos del fetsival... hasta que oimos que volvieron otra vez y por supuesto nos regresamos. ¡Tres encores!. Una delicia. Suenan fabulosamente bien y aparte son extremadamente generosos. Yo feliz me hubiera quedado una hora más.

Día 3

Otra vez decidimos disfrutar el atardecer y una gran cena en el hotel, así que llegamos tardesón a ver a Mazzy Star. Cuando llegué al escenario ya había empezado el set, pero hacía poco tiempo. me sorprendió ver que el tráfico iba fuertemente en sentido contrario. Me pude meter muy enfrente prque estaba relativamente vacío y después de un rato me di cuenta por qué. Las luces del escenario nunca subieron de un tenue azul y en las canciones sonaban a una infinita versión de lo mismo. Nunca había visto tan poca presencia o ganitas en un escenario. Hueva enorme. Incluso cuando tocó Fade into you no levantó el ánimo (queda claro que el efectivo ahí es Jarvis). Mi recomendación: oigan a Mazzy Star en grabación, y de preferencia pachecos. No da para show en vivo, y menos en festival.

Y bueno, llegó el plato fuerte del día. Toooodo mundo estaba en el escenario principal para oir a Radiohead. La banda suena impecable, como siempre, pero hay que decir que eso de comenzar con un enorme bloque de puro In Rainbows y King of Limbs es un poco excesivo. El público realmente tomó tiempo para entrar en calor. Había mucho mocoso poser platicador por ahí que realmente incomodaba. Nos tuvimso que cambiar de lugar para poder disfrutar el concierto. Eventualmente el setlist mejoró sustancialmente, y para mi llegó a su climax con Exit Music (For a Film), me hizo la noche, aunque nunca me voy a quejar de oir Street Spirit (Fade Out). También tuvieron 3 encores, pero la duración total anduvo abajito de dos horas y media. Nada mal para un festival.

Resumen: The Cure son los jefes.


Chelas, brazaletes y comida. Listísimas.
Escenario principal. Nótese que repartieron mascadas a todos los asistentes
Las chicas en la entrada
Ian Brown, el señor que no puede cantar
Buraka son sistema
Charming Morcheeba
Tricky
Darling Robert
The Cure en pleno, con harto humo
Mazzy Star (o el palo de escoba cantante)
Grand view
Así se vio la pantalla (dividida en 6) todo el concierto


18.5.12

Roger Waters: The Wall

Señores y señoras, he presenciado el mejor show de rock que se haya producido en éste planeta. Hay shows que me han conmovido más, que han resumido el soundtrack de mi vida, que me han llevado al extasis, pero en cuanto a calidad absoluta, no se pone mejor que esta versión de The Wall.

Estamos hablando de una mezcla de diseño técnico/gráfico, con un soundtrack que (sin ser siquiera la mejor música que ha producido ese señor) es muy muy poderoso, con una carga social/política/emocional enorme, con una fanaticada que ya lleva varias décadas familiarizándose con el material en cualquiera de sus formas... el resultado es el mejor show en la tierra.

Por supuesto el protagonista absoluto del show es el muro, una bestialidad de 155 metros de ancho que empieza parcialmente construido y se va ensamblando conforme avanza la primera mitad del show. Sigo sin entender como carajos logran proyectar sobre cada ladrillo individual, un segundo después de que es colocado. La calidad de la proyección es impresionante, en algún lugar escuche que son unas 3000 lineas por ladrillo. En las dos horas que estuve ahí, nunca pude acabar de recoger mi quijada del piso cada vez que veía una proyección nueva, más allá del contenido, la pura calidad sacaba lagrimitas.

En cuanto al contenido, esta versión de The Wall se enfoca muchísimo en las víctimas de toda clase de opresión y violencia. El concierto comienza proyectando fotos y biografías de caidos en varias luchas a lo largo de la historia reciente (de la segunda guerra mundial para acá). La primer foto es la del mayor Waters, el padre del autor al que prácticamente no conoció, seguida de activistas de medio oriente, soldados de varias guerras, víctimas de terrorismo y de abusos policiacos. En la versión local apareció la foto de Juan Francisco Sicilia. Cada vez que la foto desaparece del círculo central, pasa a uno de los ladrillos, que se acaban poblando a una velocidad pasmosa. Por supuesto también utiliza muchas de las animaciones de la película, pero adaptadas al formato del escenario de una manera asombrosa, genial.

La música es de todos conocida, pero vale la pena mencionar que la interpretación fue impecable. Cuando oí a Waters en Live 8 hace unos pocos años, sentí que no le quedaba nada de voz, así que venía preparada para eso. Nada que ver, está enterísimo para sus muchos años. Chorea al público mucho más de lo que yo hubiera esperado. Es increible como la edad baja la amargura y saca la dulzura en algunas personas. Su ensamble de músicos es muy muy bueno, varios de ellos llevan décadas tocando con él. Es una máquina muy bien aceitada que queda a la altura de la épica producción. Como siempre con cualquier cosa relacionada con Pink Floyd (excepto en Berlin en 1990) el sonido fue del otro mundo. Lo mejor que ha pisado el Foro Sol.

Y bueno, ojalá pudiera describirles con justicia los golpes sensoriales que se lleva uno con los símbolos que desfilan por la pantalla. Son sobrecogedoras esas combinaciones de canciones como Mother con letreros como "No fucking way". Yo siento que tendría que ver el show unas cuatro veces para poder sentirme como en un concierto normal en el que uno está disfrutando la música. Es tan impresionante que más bien me dediqué a acordarme de respirar de vez en cuando.

La compañía también fue de lujo: mi madre que me enseñó esa música primero que nadie, mi marido que me ha hecho repasar la discografía de ese señor en los últimos 9 años, y mi madre adoptiva, que es compañía infaltable para conciertos emocionales (aunque desafortunadamente no estuvimos en el mismo lugar).

Si no tienen oportunidad de ver el concierto en vivo, consíganse un video de buena calidad tan pronto como puedan.













30.4.12

Pulp: palacio de los deportes


Ya tenía yo un número medio obceno de boletos en la mano para esta primavera cuando me enteré que venía Pulp. A pesar del desbalanceado saldo de mi tarjeta con ticketmaster, decidí que había que verlos. Uno nunca sabe si habrá otra oportunidad, no dan muchos conciertos. Para complicar las cosas, Leah se enfermó la noche anterior, así que yo traía pocas horas de sueño, mucho sufrimiento infantil, y varias guácaras encima. Hasta que salimos de su pediatra en la tarde no sabía si iba a poder ir al concierto.

Me tocó verlos en gradas, pero muy al lado y muy cerca, cosa que para éste concierto en particular, resultó excelente. Pude apreciar las contorsiones bizarras de Jarvis Cocker perfectamente. Su dominio es un pedazo discreto de escenario, sobre todo dos bocinotas en las que se trepa muy seguido y que me daban un visión entera y satisfactoria de su ser. Pude apreciar, por ejemplo, ¡que altos tacones usa!, onda calzado masculino del siglo XVIII (no en los colores o estilo, solo en lo alto del tacón).

Mi conocimiento de su discografía es discreto, así que las varias rarezas con las que deleitaron a sus fans, a mi me sonaron igual de agadables que muchas otras canciones. La canción que me hizo la noche fue This is hardcore, con todo lo extraño que es ver a un look de bibliotecario haciendo un semi strip-tease.

Me sorpendió lo platicador que es el hombre. Hizo mucha tarea sobre el español mexicano. Tenía un acordeón enorme en el piso que le permitió traducir el título de varias canciones y hacer gritar al público con frases como “buena onda”. La pronunciación sí estuvo más regular, con demasiadas incursiones de italiano. Como sea, el hombre hila su show perfecto a punta de anécdotas y choros variados. Me sorpendió lo encantador que es y la velocidad con la que se echó al público a la bolsa.

Se notó que ellos también estaban felices, porque después del primer encore volvieron a salir y se quedaron sin canciones preparadas ante el entusiasmo de la gente. En algún momento preguntó “¿quieren que sigamos tocando?, digo, puede ser que ustedes tengan trabajo mañana”... a nadie le importó que en efecto todos tenían trabajo mañana, lo hiceron aventarse dos canciones fuera del plan. Dos horas y media se aventaron en total. Da gusto ver a bandas tan entusiastas y generosas. Esperemos que eso los haga querer volver algún día.

Volví a casa para otra noche de sufrimiento febril de la niña, pero con todo y la friega, valió toditita la pena ver a esta banda tan peculiar. Aprovecho para agradecer a mi marido y mis padres por fletarse unas horas densas de convalescencia de Leah para que yo pudiera ir.


Por fin en territorio nacional
Sofisticadas imágenes láser sobre el público
Perfecto look de bibliotecario, sobre las bocinas.
Una de las varias prendas de ropa interior que le aventaron
Jarvis a la Marlene... puro hardcore
¿Guitarra con bombo?
We love you too Jarvis... chequen los tacones
Gran noche

28.4.12

Les Luthiers: Lutherapia

A pesar de ser fan de Les Luthiers desde la tierna infancia, fué hasta hace pocos años que logré verlos en vivo casi de milagro en Buenos Aires. Esa experiencia fue genial, pero traía un jet-lag de terror, así que no pude dejar pasar la oportunidad de verlos descansada una vez más. Arrastré a mi madrecita hasta el Auditorio Nacional a recibir Lutherapia junto con otros 8000 necesitados.

El tiempo no ha hecho mella en las capacidades musicales o cómicas de estos señores. Siguen encantando al público con el más simple guiño de ojo. Le decía a mi madre que a pesar de lo fabulosos que son sus números, no serían ni la tercera parte de graciosos si no estuvieran en argentino.

Esta vez el hilo conductor es uno de ellos tomando terapia en un diván. Es maravilloso como eso da pié a una enorme variedad de números, desde dos viejitas tomando el té y tocando canciones, hasta una secta de Nostradamus, pasando por la mejor pieza de la noche: la cumbia epistemológica. Nunca falta un número sólamente muscial, que en éste caso fue tocado con piano y un fantástico pelotófono.

El número extra del encore, que creo que ya había oido, me hizo llorar de la risa. Es imposible no salir con una sonrisa de oreja a oreja y un humor fabuloso después de ver a estos señores. Si se topan con la Lutherapia en cualquiera de sus formas (en vivo, DVD, o CD), no la dejen de tomar.

Les dejo acá abajo dos de las piezas más memorables.




9.4.12

Vive Latino: domingo

Éste año decidí llegar desde el principio el domingo. La culpa la tuvo Paté de Fuá, que abrieron el escenario principal. Como había poca gente llegué muy adelante, y cuál fue mi sorpresa cuando descubrí que conozco al bajista (estoy casi segura). Ya pasaron cerca de dos décadas desde que íbamos a los mismos reven, pero creo que es él. Me parecieron muy simpáticos y me asombró que tanta gente estuviera dispuetsa a rostizarse para verlos. El sol estaba a todo. Poco después encontré a mi querido verde y aprovechamos la coyuntura para tomarle una foto en el escenario con el que comparte nombre. Combinamos nuestra atención entre el show de La Lupita y los voladores de Iztacalco reseñados anteriormente. Me asombró ver que Hector también pertenece a club de Dorian Grey, ¡está idéntico que hace veinte años!, voz intacta, mucha pila. Vi mucho a La Lupita por ahi de la prepa y los primeros años de la universidad, y no volví a verlos ahsta ahora. Están enterísimos... aunque si se extraña la voz de Rosa, pero bueno.

La pesadilla de programación que fue éste día comenzó a estas alturas cuando tuvimos que correr a ver un ratito a Sr Flavio al escenario blanco. Entró derrochando estilo en una patineta y con unas flores azules en la mano. Su banda suena totalmente garage, pero cumple. Nos tocó oir "El León Santillán" y salimos corriendo de regreso al escenario principal. Ahi pescamos buena parte del set de Hello Seahorse. No deja de impresionarme que quepa tanta voz en una mujercita tan compacta. Además de voz, tiene bastante presencia escénica. Lo hicieron muy bien las chicas en éste festival. Nos quedamos ahí para esperar a Gogol Bordello... ¡cuanta pila!. Son una bola de gitanos prendidísimos que echan mucho desmadre todo el tiempo. La gente no dejó de brincar en ninguna canción. Viendo a la juventud desenfrenada, me quedó claro que si los hubieran programado más tarde, hubiera habido heridos mínimo.

La peor parte pesadillesca de la programación empezó aquí, donde corrimos al escenario blanco a cachar el final del set del guapote Alfonso André, que a esas alturas tenía a su señora acompañándolo. Esperamos ahí a que apareciera El Personal, a quienes no veía desde hace unos veinte años. Salió un montón de gente a repartirse la cantada de las diferentes canciones. Me tocó oir "La tapatía", que es una de mis favoritas. Con muchísimo dolor me tuve que regresar al escenario principal, porque no me quería perder mucho de el triunfal retorno de Illya Kuryaki & The Valderramas. Su elección de setlist me pareció rara (más por el orden que por el contenido), aunque parte fue por el homenaje al Flaco Spinetta, que no podía faltar. Al final tocaron todas las que queríamos oir y sonaron muy bien. Las últimas canciones me tocaron de camino al escenario blanco, oootra vez, para pescar todo los posible del señorón Jaime López y su chilanga banda. La banda fué idea de los tacvbos (¿Joselo en particular?) así que ahi estaban todos, Children incluido, más el hermano de Meme, el Sr. González y Andrea Balency (en el acordeón). Siendo honestos, los tragos y el cigarro sí han dejado huella en la garganta del señor López, ya es puro aguardiente su voz, pero eso no quita que sus canciones sigan sonando fabulosas. Invitó a Rubén Albarrán a cantar. En lo que se ponían de acuerdo par ver qué cantaban, Rubén dijo "a ver si me acuerdo", el grupo empezó a corear "lo que pasa es que la banda está borracha, está borracha...", a lo que Rubén contestó, "lo que pasa es que la banda tiene Alzheimer, tiene Alzheimer... yo canté todas las canciones a voz de grito, recordando mi infancia felizmente. Una chava levantó un letrero que decía "Jaime, mi papá quería venr pero se rompió la pierna". Cerraron tocando chilanga banda. En versión tacvba. Bien buena onda dejaron a Don Jaime interpretar la versión famosa, pa' completar la apropiación.

Rojo y yo comentamos que se nos ocurrían varias maneras de reorganizar los horarios de manera que tanto El Personal como Jaime López tuvieran el público que se merecen, sin tener que competir con Illya Kuryaki... ambos ciertamente calificamos como asistentes de conciertos profesionales, asi que ¿qué les costaba preguntarnos?

Volví al escenario principal para agarrar ya empezados a Madness. Yo, como la gran mayoría de la gente, sólo conozco sus dos grandes éxitos. No tenía ni idea de que buena parte del resto de su música es reggae ochenterón. Resulta que "One Step Beyond" es ska casi por casualidad. Cumplieron, pero nada del otro mundo. No se cómo logré mantenerme en una pieza para esperar a la siguiente banda, a esas alturas llevaba unas siete horas fundamentalmente de pie. Estaba hecha trizas, pero Molotov bien vale un cuasi desmayo. Cuando recién aparecieron en la escena nacional, me cayeron en la punta del hígado. Entre la misoginia, la homofobia, y el efectismo, no resonaron conmigo. Debo reconocer al paso de los años que de hecho son muy ingeniosos y que es casi imposible no doblarse de la risa con muchas de sus canciones. Encima de eso, son músicos muy competentes y hay que decir que ese grado de guarrés taaaan consistente no lo consigue cualquiera. Son excelsos en su tipo. Para mi sorpresa, tocaron varias del disco de covers, que es mi favorito. No tenía intenciones de ver a Fatboy Slim, pero mi cuerpo se negó rotundamente a caminar de regreso sin un periodo de descanso. El Verde y yo nos fuimos a sentar a las gradas y nos tocó el principio del show. Harta luz, harto humo, harto ponchis. Como que el Foro Sol se baño de Ibiza. Nos fuimos.

Un domingo tupidísimo, excesivo, pero lo bailado (cantado, brincado, asoleado, caminado) nadie me lo quita.


Paté de Fuá
El Verde en el Verde
Hector de la Lupita, a.k.a. Dorian Grey
Sr. Flavio
Compactísima Loblondo (Hello Seahorse)
Bien nos podríamos llamar "la banda embasa"
Gogol Bordello
Alfonso André
El Personal
0.5 de Illya Kuryaki & the Valderramas
El otro 0.5, pequeño Spinetta
La chilanga banda de Jaime López, con todo y Rubén
Madness
Molotov