3.8.10

Aprendiendo

Es increible la velocidad a la que cambia un recién nacido. Cuando sientes que ya les agarraste la medida, se sacan algún truco nuevo de la manga. Cada vez que ocurre un desastre escatológico (que suelen suceder a la mitad de la noche, por supuesto), uno cree que no se puede poner mucho peor la cosa... hasta el siguiente, donde se alcanzan nuevos horizontes. Asombra el nivel de desmadre que se puede organizar una persona tan chiquitita.

Otra comprobación impresionante de la ley de Murphy es que los elevadores parecen descomponerse o salir de servicio, estrictamente cuando uno los necesita, no antes o después. ¿Me creerán que me tocó que le hicieran una inspección al elevador del instituto justamente cuando me tenía que ir corriendo antes de que empezara a llover?. Hablando del instituto, ayer hicimos nuestra primera visita para placear a la muchacha. Sólo faltó el jefe mayor, pero fuera de eso todos los colegas del grupo alcanzaron a ver a la bella durmiente. Cuando caminamos por la cafetería a la hora del almuerzo, Leah fue dejando un rastro de suspiros detrás de ella.

Volviendo a lo de los cambios. Me alegra reportar que tenemos evidencias de que la muchacha crece a buen paso. Para empezar, sus cachetes se hacen más pachones cada día, pero también hay ya algunas piezas de ropa que le están empezando a quedar justas. Usando mi báscula del baño (y tomando la diferencia de peso con y sin ella) dice que pesa 3.8 kilos... por ahi debe andar.

Una cosa que sí es constante es que los regalos (sobre todo de personas que no nos conocen, como amigas de mi suegra) son TODOS rosas. ¿Cómo se le ocurre a la gente que cualquier ser humano va a querer tener todo de un solo color?, ¿por qué es así la gente?.

Ayer le demostró a su papá eso de que los bebés traen altímetro incluido. Mientras estaba parado, todo era paz, en cuanto se sentaba, comenzaban los berridos. Lo bueno es que esas etapas "pancheras" sólo le duran un ratito en la tarde-noche. No sé qué es lo que los hace ponerse especialitos a esa hora, pero leimos la advertencia en varios sitios. Fuera de eso, ella se porta muy bien, particularmente en las noches. Patalea (mucho) con los cambios de pañal, pero el resto del tiempo come y duerme. Ni Niv ni yo sentimos que traigamos un deficit de sueño digno de mención.

Vamos bien hasta ahora, pero yo tiemblo de pensar lo que será de mi cuando el tio Julio nos deje en un par de semanas. No sé que voy a hacer para entretenerme ni que voy a comer entonces.

Hace unos días
Con el tío en el Hofgarten
En cercana compañía de Parménides
De hoy

3 comentarios:

Julia dijo...

Oh, she is changing so much already! What a cutie... Sorry to hear you're having the evening fussiness; that can be so draining/trying/exhausting at the end of the day.

v g m dijo...

nos dijeron a nosotros que las tardes pancheras se deben a procesos de digestión... cólicos o algo así, pero pasan relativamente rápido.

esta preciosa su hija, nuevamente ¡felicidades!

Martha dijo...

Se estáponiendo cada día más hermosa ¡qué cachetes! y ya veo que ya trae ropa de la segunda etapa.