Siempre me he sentido afortunada por haber escogido la astronomía observacional como profesión, pero para ser honesta, mi experiencia en observatorios ha sido más bien escasa. Hasta hace poco, el telescopio más sofisticado que había usado era el telescopio Keck (que tiene el espejo más grande hasta el momento), pero se trataba de un programa ajeno cuyos datos nunca utilicé, y aparte no estaba en la montaña. Todos mis resultados publicados son con datos del telescopio espacial, o del telescopio Gemini, que no admite astrónomos visitantes. Por eso mi reciente visita a Paranal (parte de ESO:
European Southern Observatory) fue tan especial, porque yo escribí la propuesta, diseñé el programa y dirgí las observaciones (con ayuda de colegas, claro). También ayudó que el lugar es impresionante, excepcional, el observatorio más fresa de la tierra, por mucho.
Fui acompañada en mi aventura por Behrang, un estudiante de ESO con el que he estado colaborando. Behrang es iraní, bajito y moreno. Invariablemente la gente se le acercaba a hablarle en español. Lo tuve que rescatar de varias conversaciones confusas ¡porque no le creían que no entendía nada!. Desde el avión a Santiago me topé con varios conocidos, entre ellos Jacob, otro ex-estudiante de Austin que también está aca en Alemania. En más de una ocasión me mostró el camino porque ya ha estado ahi varias veces. Yo le pagué traduciendo menús y peticiones a los cocineros. Entre lo más emocionante que nos pasó a Behrang y a mi, fue salir en al noche a ver el cielo, mapa estelar en mano, y descubrir que nuestros dos objetos de estudio consentidos podían verse a simple vista. Es bien sabido, pero confirmo que el cielo austral no tiene madre, es mucho mucho mucho más bonito que el del hemisferio norte. Se pueden admirar el centro de nuestra galaxia, las nubes de Magallanes, la cruz del sur, la constelación de escorpión entera (y no de cabeza) y varios cúmulos globulares... casi me sacó lagrimitas de emoción.
El edificio que aloja a los astrónomos debe ser familiar para los fans de James Bond, porque
salió en la última película. Se trata de un diseño discreto, funcional y muy elegante. Entre ingenieros, personal de soporte y observadores, yo calculo que ahi se alojan unas 50-70 personas. La edificación es verdaderamente un refugio ya que los alrededores son parte de un desierto extremo, sin plantas, sin animales (visibles, al menos), con una humedad de 10%, a 2600 metros de altitud. Es lo meas parecido a Marte en la Tierra. Antofagasta, la ciudad más cercana, está a 120 kilómetros. La alimentación es generosa y variada, aunque la calidad es intermedia (con una cantidad asombrosa de aguacate). Hay fotos abajo, pero
aca hay fotos profesionales que son mucho mejores que las mias.
Hay que manejar para llegar a la plataforma de los telescopios. Como observador uno tiene dos astrónomos asignados, el de día y el de noche. El primero ayuda a preparar las observaciones y el segundo a operar el telescopio. Ellos son los choferes que lo traen a uno de subida y bajada. Cuatro telescopios (UTs) conforman el VLT (
Very Large Telescope). Yo tenía asignado el UT2, con el bonito nombre mapuche
Kueyen. Todos tienen nombres mapuches que significan respectivamente sol, luna, cruz del sur y venus. El cuarto de control es uno solo para todos los telescopios, asi que hay bastante gente y ruido ambiente durante la noche de observación. Encima de eso, los telescopios "hablan". Los controles están programados para reproducir grabaciones cuando cada telescopio se mueve o cuando produce una imagen. Los dos sonidos más comunes son: una voz masculina que dice "
There is no cause for alarm... but there probably will be", y una voz femenina que suelta una carcajada sabrosísima.
Tenía asignadas dos noches de observación. La primera nos brindó un atardecer impresionante y luego seis horas de calma y descanso porque las nubes no nos dejaron observar. Afortunadamente al final tuvimos cuatro horas útiles. La segunda noche fue super intensa porque tuve que tomar decisiones al vuelo para reponer las horas muertas de la noche anterior, y al mismo tiempo medio ponerle atención a un equipo de grabación en video (tridimensional) que estaba grabando un documental y que me agarró como ejemplo de un astrónomo en acción. En algún momento, ya que se calmaron las aguas, me entrevistaron ahi mismo y la neta se sentía medio raro estar choreandose al público en general mientras tomaba los datos más relevantes de mi programa. Según esto van a hacer una premier del documental aqui en Munich y nos van a invitar, ya les platicaré cuando suceda. Al final de la visita logré obtener todos los datos que quería y disfruté mucho el observatorio, aunque quedé con un serio deficit de sueño.
Recién llegada

La única parte húmeda en el entorno

El fabuloso edificio de la residencia

De noche cubren el domo para que no salga la luz

En el cuarto de control

UT1 y UT2

UT3, VST, y UT4

Atardecer renacentista


Visitando el telescopio mientras las nubes no dejaban abrir el domo

El desierto y yo



Parte del tinglado del documental