3.9.10

Germán Dehesa

Estoy como muchos de mis paisanos, en una súbita orfandad. Yo me cuento entre los que leían la gaceta del Angel sin falta desde que comenzó. Aún cuando Don Germán ya nos había avisado que nuestros días con él tenían fecha de caducidad próxima, nadie estaba preparado para perderlo tan pronto. Fiel a su estilo, se fue de buen humor, tranquilo, rodeado de seres queridos y sin la humillación de intervenciones médicas innecesarias. Vaya, hasta hizo la mulada de seguir fumando. Admirable su entereza y la de su familia.

En la prepa conocí a su hijo Angel, así que por supuesto que pienso de manera especial en su familia y su gente cercana (Fita y la Rosachiva, por ejemplo). Les mando mis mejores deseos para pasar éste duro momento. Para el resto de nosotros, que dejamos a Don Germán entrar en nuestras vidas vía su columna, es una pérdida distinta, pero no menos lamentable. Le llegué a mandar correos un par de veces para burlarme de algo o celebrar alguna victoria puma (ay, ¡cómo lo va a extrañar la afición puma!). Siempre contestó sin falta, con su incomparable humor corrosivo.

Desde hace años me he encontrado usando expresiones regulares que salieron directamente de su columna. Por supuesto que las voy a seguir usando, ahora como homenaje. Me cuesta trabajo creer que ya no me voy a soltar dando carcajadas y hasta llorando de la risa en media oficina, sala, o transporte público, pero no por eso dejaré de sonreir a su memoria de vez en cuando.

Mando un abrazo a todos los que están como yo. Descanse en paz Don Germán. Y claro, no puede faltar la advertencia: hoy toca.

P.D. ¡Vamos por la rata de Montiel!

2 comentarios:

Martha dijo...

Ay, si. Yo me desayunaba sin falta con su columna. Soy del clan que lo extrañará mucho, pero también recordaré las carcajadas que me arrancó con frecuencia. Y eso que era malvado como él solo.

Antonio Noyola dijo...

Yo no lo leía todos los días, pero siempre le echaba un ojo. Me gustaba su mezcla armoniosa de voces cultas y populares, de cultura refinada y popular. Disfruté mucho las crónicas familiares paralelas; allá sus papás diseñados por Gabriel Vargas, aquí sus hijos moldeados por un papá venenoso y juguetón. La izquierda imbécil, cáncer extendido, lo juzgaba conservador, pero pocas personas fueron tan solidarias como él. Como tú, lo voy a extrañar mucho.