2.10.10

Oktoberfest: bicentenario

Mi dulce maridito accedió a cuidar a la pequeña para que yo pudiera darme una vuelta al Oktoberfest éste año. Me daba cosa no ir a ver el lugar precisamente en su aniversario 200, y aparte no podía dejar de disfrutar el supremo sabor de los pollos rostizados que sólo ahi saben tan buenos. Llegué acompañada de Jen y Jen, ambas propiamente ataviadas con sus respectivos dirndl. Yo, decidí celebrar dos aniversarios importantes con mi atuendo, el de mi patria (200) y el de mi alma mater (100, que se celebraba ese mismo día, por cierto). El día lo elegí porque es en el que va la visita organizada de mi instituto.

La experiencia me ayudó a confirmar varias cosas: el pollo es en efecto supremo y vale la visita, un maß de apfelschorle es mucho, la gente de mi grupo ya no se revienta (no fue casi nadie), y last but not least, estar en una tienda sin chupar lo cansa a uno en un par de horas. Sí bailé y brinqué un poco, pero sin la cerveza fluyendo por las venas, lo hice meas por obligación que por entusiasmo. De salida me empaqué la tradicional fruta cubierta de chocolate y estuve un rato frente a mi atracción favorita, en la que los borrachos caen uno tras otro sobre una banda movediza. Cumplí con celebrar de acuerdo a mis circunstancias.

Jen #1

Jen #2
Nótese la falta de espuma en mi tarro

A lo que te truje Chencha

Celebrando todo

Aloisius
Mi atracción favorita




Increible las sandeces que se encuentran en Bavaria

2 comentarios:

Martha dijo...

¿Y qué hay de distinto en el festival por su 200 aniversario?

Eva dijo...

Dura un día más y pusieron una exposición histórica (que no tuve tiempo de ver). De ahi en fuera, todo igual salvo los letreros con 200 por todos lados.