6.5.08

post- Azafrán

Hasta la semana pasada, había montones de buenas razones para oponerse al régimen militar que gobierna Myanmar (Burma, Birmania). Se trata de una de esas juntas militares brutales que tienen al pobre país sumido en una miseria espantosa, que actuan con mano de hierro, y que no proveen casi ningún servicio a su población. Es hoy cuando se ve clarísimo el costo de tener un régimen totalitario en el poder, cuesta muchas vidas. Si la revolución azafrán hubiera logrado algo, tal vez la historia sería diferente.

Incluso existiendo éste tipo de gobierno, es increible que tantísima gente haya muerto (22,000) o esté desaparecida (40,000) por culpa de un tifón común y corriente. En otro país el fenómeno hubiera causado destrozos pero difícilmente hubiera matado a tanta gente. Se requiere un grado de negligencia supremo para que esto pase. Para hacer las cosas todavia peores, los criminales de la junta militar no están expidiendo permisos suficientemente rápido a enviados de la ONU y ONGs para que puedan entrar a repartir la ayuda que tanto urge. Si asi son de ineficientes, no me quiero ni imaginar el desastre sanitario que habrá adentro del país. Por más que la gente quiera ayudar, no hay ninguna garantía de que la ayuda llegue a donde se necesita.

Lo peor del caso es que después de una catástrofe como esta, no queda claro que les queden fuerzas para retomar los movimientos en contra de la junta militar, que a estas alturas no puede ser llamada nada menos que asesina en serie, por acción y por omisión. Es un hecho que nos falta mucho para poder organizarnos bien como comunidad internacional, porque la impotencia que se siente en casos como éste es gigantesca. ¿Saben que gobierno le ha dado un apoyo invaluable a ese régimen?... el de la olímpica China.

2 comentarios:

Martha dijo...

Si, qué impotencia. En el terremoto del 82 en México, las cifras no oficiales presumieron 30,000 desaparecidos. No quiero ni imaginarme cuál es la situación en un país en esas condiciones y con 40,000 desaparecidos.

tonyo dijo...

Es en estos casos, cuando la doctrina de: la no intervención y la libre determinación de los pueblos, se convierte en el escudo perfecto de los tiranos. La comunidad internacional devería revisar este principio, que en la mayoría de los casos sólo se invoca por aquellos que algo ocultan al interior de sus gobiernos, y convierte a todos los países en cómplices por su innacción.